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El incidente de Tschai y el siglo de las confrontaciones - La lucha por la energía

El incidente de Tschai y el siglo de las confrontaciones


El año 2521 tuvo lugar un extraño incidente que posteriormente originaría graves consecuencias. Fue captado un mensaje en lenguaje ininteligible, pero que parecía ser humano, procedente de la constelación de Carina, donde no se esperaba que pudiera haber ninguna "colonia perdida". El gobierno de la Unión dispuso que partiera uno de los navíos más modernas del D.E.I., el Explorador IV, dotado de nuevos medios de impulso interestelar, para intentar localizar la fuente del mensaje, más allá del límite de la expansión humana. No se tuvo más noticia de la nave, pero dos años después apareció en la frontera de la Unión una nave estelar de construcción alienígena en la que, entre otros humanos y no humanos, llegaba el explorador Adam Reith, uno de los tripulantes del navío desaparecido. Y las noticias que traía eran sensacionales; el Explorador IV había llegado a la fuente del mensaje, un planeta llamado Tschai, en tomo a la estrella Carina 4269, a 212 años-luz de la Tierra, siendo destruido en su órbita. Reith había conseguido llegar a la superficie planetaria, encontrando allí alienígenas de varias razas diferentes, indígenas del planeta o llegados allí procedentes de tres distintos estados estelares llamados Chasch, Dirdir y Wankh, todos ellos en decadencia. Pero también existían humanos, descendientes de los que uno de los dichos imperios, el de Dirdir, habían transportado allí tras secuestrarlos en la Tierra antes del comienzo de la historia. Tras infinidad de aventuras, Reith había conseguido una nave estelar dirdir, regresando a la Unión Solar con varios habitantes del planeta110.

La noticia causó entre los humanos de la Tierra y otros planetas una gran conmoción, que dio origen a una oleada de xenofobia. Reuniéronse todas las naves armadas posibles, y en agosto de 2525 se puso en marcha una gran expedición militar hacia Tschai y los estados alienígenas cercanos. No puede decirse que hubiera una guerra, la decadencia de aquellas naciones era tan notoria que aquel mismo año capitularon ante los terrestres, quedando más o menos sujetos a protectorado, en tanto que a los humanos de Tschai se les daba la opción de regresar a un planeta-madre que desconocían, o bien quedar en el suyo natal, pero liberados de toda dominación alienígena.

Pero las consecuencias del hecho no acabaron allí. La nueva técnica hiperespacial que había permitido el envío de la armada de la Unión a Tschai fue completada con los conocimientos astronáuticos de las razas conquistadas dio lugar a un sistema de vuelo interestelar realmente avanzado, al que al principio se creyó capaz de alcanzar cualquier objetivo que se deseara (tal como había ocurrido con el primer descubrimiento del hiperespacio).

Tanto fue así, que a finales de 2227 se puso en marcha la expedición de Diego Primavera, con intención de alcanzar unos cúmulos estelares fuera del brazo galáctico local, en la dirección al centro de la Galaxia. Pero pronto se descubrió que el nuevo impulso interestelar adolecía de las mismas limitaciones que el antiguo, aunque permitiendo un alcance mucho mayor. La nave de Diego Primavera debió detenerse tras el salto que la llevó a casi un millar de años de luz de la Tierra, donde descubrió el interesante sistema de Anubelea, con un planeta habitable y habitado al que bautizó con el nombre de Ishtar. El regreso apurado del navío demostró a los optimistas terrestres que la expansión estelar debería seguirse llevando paso a paso (aunque, eso sí, con pasos mucho mayores que antes). En sí, el salto hacia Anubelea se mostró físicamente privilegiado, y Diego Primavera pudo regresar allí un año más tarde, fundándose en Ishtar una colonia científica como punto más avanzado de la Unión en el espacio estelar111.

Entretanto, la oleada xenofóbica y el posterior optimismo sobre la aceleración de la exploración galáctica, había creado una cierta corriente de deterioro en la sociedad anterior a los acontecimientos. Se suponía que se abrirían a la colonización infinidad de planetas, y que el transporte hacia ellos sería poco menos que instantáneo, por lo que empezó a dejarse de lado el control de natalidad, al tiempo que mucha gente se disponía a instalarse en los nuevos mundos. Ello, unido a los gastos de la gran armada hacia Tschai (podía decirse que la operación había tenido el carácter de una cruzada) incidió en un inicio de decremento del nivel de vida en la Tierra, junto con las protestas consiguientes.

Por otra parte, la nueva propulsión estelar adolecía de algunos problemas, no siendo el menor de ellos su necesidad casi absoluta de emplear como catalizador un transuránico del que se conocían pocos yacimientos en el espacio explorado (el conocido popularmente como «transuranio» e incluso, de forma más incongruente «uranio»), siendo casi imposible, de momento su sintetización. Vista esta limitación, el gobierno central de la Unión prescindió, de momento, de toda política colonizadora, poniendo todo su interés en explorar el inmenso volumen espacial ahora puesto al alcance de sus astronaves (esfera de un radio de un millar de años de luz), pero más bien, de acuerdo con la corriente de desconfianza provocada, en busca de cualquier estado alienígena que pudiera representar una amenaza para la Unión. Empleáronse grandes naves exploradoras, en algunas de las cuales alternaban humanos con cyborgs112.

Las escasas colonias que pudieron formarse debieron ser organizadas por los estados locales terrestres integrados en la Federación Mundial, y los resultados fueron desiguales, al resultar escasos los mundos habitables situados a una distancia de un centenar de años luz, radio de acción que se pudo alcanzar con los anteriores sistemas de propulsión. Y no tardaron en estallar los primeros conflictos, incluso entre distintos estados de la Federación; fue el primero la violenta rebelión de la nueva colonia de Shaalem, cuyos componentes habían encontrado el planeta mucho más inhóspito de lo que se les había prometido113. Siguió un conflicto casi armado entre Alemania y la India por la colonización del planeta Lilith, y finalmente la confrontación en Eleutheria entre colonizadores nórdicos y anglosajones por un lado, e inmigrantes alienígenas de la raza naqshan por otro114.

Y es que, en su exploración estelar, la Unión Solar había entrado en contacto con varias razas poseedoras de la navegación estelar, no pocas de ellas extendidas a pequeños imperios, y algunas de gran agresividad. La primera confrontación armada estuvo a punto de producirse con los belicosos y soberbios kghasatshu, del planeta Hoonath, a 237 años-luz de la Tierra, siendo evitada a duras penas115. Pero, finalmente, en 2553 estalló la guerra entre la Unión Solar y el Imperio Draco (denominación humana ésta, al estar situado dicho estado en dirección de la constelación del Dragón)

Esta segunda guerra con alienígenas prometía ser más empeñada que la primera, ya que los "dracos" sobrevivían en idéntico medio vital que los humanos, lo que les hacía competitivos para el dominio de los mismos planetas. Mas tampoco se llegó a una guerra de exterminio, como en el caso de los kloranos, la guerra, iniciada por disputas sobre planetas de grandes riquezas naturales, terminó tras cinco años de lucha predominantemente astronaval, en armisticio y posterior tratado116.

El fin de las hostilidades tuvo como consecuencia un drástico giro en la mentalidad terrestre, cediendo la inicial xenofobia para convertirse en un convencido pacifismo. En los siguientes años se llevó a cabo una política de buena vecindad con los estados alienígenas vecinos (algunos de los cuales incluso llegaron a integrarse en la Unión Solar), siendo la única excepción el larvado conflicto de Eleutheria entre los colonizadores humanos y naqsan.

Pero el verdadero peligro llegó en las postrimerías del siglo XXVI, procedente de otro sector del espacio. En la dirección de la constelación del Fénix fue descubierto el imperio de Alerion, formado por una raza de claro carácter xenofóbico, que desde un principio entró en conflicto con la Unión Solar.

La primera confrontación tuvo lugar a partir de 1598, al internarse los alerionianos en la constelación de Eridanus, llegando a amenazar a la misma Achernar (Alía Eridani), en uno de cuyos planetas existía una de las raras colonias humanas coexistentes con raza indígena. No se pudo hablar de una guerra, sino de una serie de acciones armadas que lograron la retirada de los incursores.

Más importante fue la confrontación ocurrida en 1610, cuando una flota alerioniana atacó y tomó el planeta Nouvelle-Europe, colonizado por el estado terrestre de Francia. En los primeros momentos el pacifismo aún predominante en la Tierra pareció impedir una contraofensiva que se pensaba conduciría a una guerra general. Pero disidentes particulares desencadenaron una guerra de corso en la constelación de Fénix, y finalmente la Unión Solar se vio forzada a intervenir con todo su peso militar. Tras dos años de lucha, Alerion quedó reducido a una potencia de segunda clase, prácticamente desarmada y sin medios para continuar su agresiva expansión por el espacio. Tras de los hechos, los rescatados habitantes de Nouvelle-Europa proclamaron la independencia de su planeta117.

Pero, simultáneamente, el conflicto de Eleutheria se fue agudizando, en especial tras de independizarse también dicho mundo colonia de la Unión Solar. La crisis llegó a su punto máximo cuando, en 1630, los colonos humanos expulsaron a los naqsans de uno de sus continentes, estallando una guerra planetaria en la que no tardaron en intervenir las dos potencias implicadas en defensa de sus connacionales118. Fue ésta una guerra muy breve, que terminó en el mismo año, de nuevo cediendo las armas ante la diplomacia.

Éste fue el último de los conflictos bélicos que jalonaron este período de expansión estelar. Volvióse a la exploración estelar propiamente dicha, aunque contando con las dificultades reseñadas en el suministro de «transuranio». Durante algún tiempo la principal fuente de tan raro metal fue el llamado «Meteorito de Haggard», cuerpo celeste caído en un planeta de la estrella Canopus, en la alejada periferia de la Unión, donde se estableció una colonia minera bajo control militar119. Todo el mineral extraído allí y en cualquier otro lugar se consideraba propiedad del gobierno, siendo transferido a los grandes depósitos de Plutón, y de allí distribuido entre las distintas naves.

No obstante haberse terminado los conflictos bélicos, temiendo nuevos encuentros hostiles, la exploración de la gigantesca esfera puesta al alcance de la Unión Solar por las nuevas tecnologias fue llevado a cabo durante algún tiempo por naves militares; primeramente por simples cruceros de guerra botados durante los últimos períodos bélicos120, y luego por unidades construidas al efecto, pero también mandadas y tripuladas por personal naval militar (incluso se creó un cuerpo denominado la Legión, para desembarcos planetarios121). Sin embargo, muy pronto se incluyó en éstas un funcionario civil con el título de Tribuno, que asumiría la automática representación de cualquier raza indígena descubierta, y que habría de tener la última palabra, cediendo tan sólo a la autoridad del comandante de la nave en temas relacionados con la seguridad de la misma122.

De cualquier forma siempre se huyó de cualquier nuevo enfrentamiento. Por aquellas fechas esta política fue ejemplarizada por lo sucedido en un planeta de la estrella Lambda Scorpi, cuando la primera expedición exploradora encontró un segundo caso de trasplante de terrestres raptados por una raza alienígena, al parecer algo antes de lo sucedido en Tschai. A fin de evitar un nuevo brote de xenofobia en la Tierra, se decidió mantener en secreto el descubrimiento y dejar las cosas como estaban, retrasando oficialmente la exploración de aquel sistema para muchos años más tarde. Vano intento, puesto que tras los navíos gubernamentales de la Unión navegaban ya no pocas naves particulares, comerciantes en su mayoría, y el naufragio de una de ellas descubrió la situación existente en el dicho planeta, aunque el asunto finalmente se resolvió por sí mismo sin que ello significara ningún movimiento ideológico desagradable, ni fuera precisa la intervención de las naves militares de la Unión123.

2014-07-19 18:44
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